Un lugar para las mamás y los papás valientes que salen adelante cada día.

1 de mayo de 2011

A mis mamás

Ser madre no tiene precio. Vivimos y lo damos todo por ellos. Son la razón de que nos levantemos cada día y sigamos adelante. Son lo mejor de la vida, nuestros hijos.


Hoy, día de la Madre, quiero dar las gracias por haber tenido una madre maravillosa y por los hijos que me ha dado la vida. Y quiero, desde luego, agradecer a todas mis mamás valientes todo lo que me enseñan y todo lo que me dan. FELIZ DÍA.

7 de abril de 2011

Cuentos para soñar un mundo mejor

Hoy tenemos un regalo que nos envía Carmen. Son los "Cuentos para soñar un mundo mejor". Harían falta miles de iniciativas como esta para que en los colegios se trabajase la igualdad de oportunidades y la diversidad. Os dejo el ENLACE Seguro que os gusta.

30 de marzo de 2011

Las ranas en la crema

Me encanta este cuento de Jorge Bucay, en el que se ver recompensado el esfuerzo y la tenacidad. Ayer se lo mandaron a mis hijos en el colegio, como parte de un proyecto de reflexión con los padres. Os lo dejo para que lo disfrutéis.


LAS RANAS EN LA CREMA

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar. Una de ellas dijo en voz alta:

—No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril. Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:
— ¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. ¡Horas y horas!

Y de pronto... de tanto patalear y agitar, agitar y patalear... La crema, se transformó en manteca. La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote. Desde allí, sólo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.

Jorge Bucay

25 de marzo de 2011

Webs que ayudan

Down España, junto a la Fundación Mapfre, ha creado esta web de ayuda para padres de niños con Síndrome de Down. Una buena iniciativa que, como otras, están dirigidas a familias, porque los apoyos siempre son necesarios.


 Os dejo el ENLACE A LA WEB. Y, por favor, difundidlo a quienes creáis que lo necesitan.

21 de marzo de 2011

El Reino de los Mil Escalones

La maravillosa aventura de Agustina y sus amigos, personas afectadas por Parálisis Cerebral, pero tan capaces y soñadoras como las que más. Érase una vez una mujer que tenía una gran misión. Muchos pensaban que no la cumpliría simplemente porque la veían “diferente”. Agustina demostrará que estaban equivocados en el reino de los mil escalones…
Este precioso cuento lo he encontrado rebuscando por la red. Me ha encantado la idea, así que habrá que echarle un vistazo. Os dejo el enlace a la información, porque seguro que os gusta.

16 de marzo de 2011

Deja... que lo hago yo

"Yo quiero que mi hijo pueda valerse por si mismo el día de mañana", me dicen algunos padres mientras les ponen la chaqueta a sus hijos, se la abrochan, le colocan la bufanda, se la atan y lo montan en la silla para llevárselos.
La autonomía es algo que hay que fomentar desde pequeños. Si queremos que nuestros hijos sean independientes, tengan o no discapacidad, debemos dejar que hagan cosas por sí mismos.
Como madre, quizá no sea tan objetiva. Todas tendemos a lo mismo, al "deja, que lo hago yo", a la protección, en definitiva, a la sobreprotección. Y es algo innato, pero hay que pararse a pensar qué estamos haciendo realmente.
Cuando nuestro hijo de 3 años no sabe ponerse solo la ropa, o quitársela o recoger sus cosas, o comer solo... debemos pensar si es que en realidad no sabe o no le hemos dejado hacerlo nunca.
Cuando le damos a nuestro hijo de 3 o 4 o incluso 5 años un biberón por las mañanas por "adelantar" o porque "se lo toma muy bien", debemos pensar también si eso le beneficia en algo y si hemos intentado levantarlo un poquito antes y darle un vaso de leche bebido o un zumo con unas galletas.
Cuando nuestro hijo depende demasiado de nosotros para hacer cualquier cosa... hay que pensar cuál es la razón.
No sé si esta reflexión que hago muchas veces con los padres sirve en realidad para algo, pero, lo que sí es cierto, es que no ayudamos a nuestros hijos protegiéndolos y haciendo cosas por ellos.
Si lo que queremos es que sean autónomos, hagámoslos autónomos. Vamos a ser consecuentes con nuestros deseos, vamos a ayudarles a ser capaces.