A las mamás nos cuesta relajarnos. No nos lo ponemos fácil tampoco, nos exigimos día a día hacer todo lo posible por nuestros hijos. Casi no nos damos tiempo para nosotras. El desayuno, la mochila, el cole, las tareas, la comida, la merienda, las actividades, la cena, ... y vuelta a empezar. Y en esa rutina nos olvidamos que también existimos y que la vida tiene que tener pequeños momentos de soledad y de respiro.
Cuando tenemos un problema, esto, por supuesto, se multiplica por mil. Por lo tanto, terminamos siendo mamás y dejando de ser María, Inés o Lucía... Al final, un día, nos sentamos en ese minuto que nos deja el día a día y pensamos si lo estamos haciendo bien, si hacemos lo suficiente y nos sentimos cansadas, muy cansadas.
Hoy quiero decirle a una de esas mamás que tiene que buscar uno de esos momentos para ella, que lo está haciendo bien, que es una mamá valiente, de esas que no se rinden, de esas que supieron, desde el mismo momento en que vieron a sus hijos, que iban a darlo todo por ellos. Y eso hace, todos los días, todas las horas de esos días. Por eso se merece un descanso. Y por eso tiene que hacer un pequeño esfuerzo más, esta vez por ella.
"Queremos conseguir cosas, queremos poder hacerlas, y para eso... sólo tenemos que querer y no rendirnos."
Y esto va también para todas mis mamás valientes... esas que hacen que siempre merezca la pena luchar.
Un lugar para las mamás y los papás valientes que salen adelante cada día.
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11 de noviembre de 2011
1 de mayo de 2011
A mis mamás
Ser madre no tiene precio. Vivimos y lo damos todo por ellos. Son la razón de que nos levantemos cada día y sigamos adelante. Son lo mejor de la vida, nuestros hijos.
Hoy, día de la Madre, quiero dar las gracias por haber tenido una madre maravillosa y por los hijos que me ha dado la vida. Y quiero, desde luego, agradecer a todas mis mamás valientes todo lo que me enseñan y todo lo que me dan. FELIZ DÍA.
8 de marzo de 2011
Mujeres incansables
Hoy, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, quiero dejar mi felicitación a todas aquellas que trabajan dentro y fuera de casa, que son compañeras, amigas, amantes, madres, amas de casa... y no se rinden.
Y sobre todo a aquellas que nos enseñaron el valor del esfuerzo y de la tenacidad y que nos abrieron el camino.
A mis abuelas, a mi madre. A todas vosotras. Que todos los días valoremos nuestro esfuerzo y no nos dejemos vencer por las dificultades.
Y sobre todo a aquellas que nos enseñaron el valor del esfuerzo y de la tenacidad y que nos abrieron el camino.
A mis abuelas, a mi madre. A todas vosotras. Que todos los días valoremos nuestro esfuerzo y no nos dejemos vencer por las dificultades.
18 de febrero de 2011
Las manos que nos sujetan
Todos necesitamos a los demás y el que diga que no... miente. Necesitamos su apoyo tanto el los malos momentos como en los buenos. Esa persona que nos diga que "todo va a ir bien" que podemos contar con ella para lo que necesitemos o que, simplemente, está.
Las manos que nos sujetan son las que nos hacen seguir adelante, las que nos impulsan a seguir luchando cada día. Y cada uno tiene las suyas propias y debe valorarlas enormemente, porque no hay mejor regalo que alguien que esté siempre cuando lo necesitas.
A veces son las manos de nuestra pareja o de nuestros padres o las de un amigo incondicional. Pero eso no es importante, lo importante es que sepamos apoyarnos en ellas, dejarnos sujetar.
Para quien tiene un hijo con discapacidad no son necesarias, son imprescindibles. Todo camino es mucho más llevadero si alguien va a nuestro lado.
Hay quien tiene la suerte de tener muchas y hay madres y padres que cuentan con una mano tan generosa y grande que puede ayudarlos a todos. Y ese es el caso, como dice Inma, de la Gran-ma, de nuestra Carmen. Ella ha dedicado su vida a tender la mano a otras madres y padres que lo necesitaban. Incansable, incombustible y única. Ojalá haya otras muchas Cármenes por ahí tendiendo las manos a otras familias.
Las manos que nos sujetan son las que nos hacen seguir adelante, las que nos impulsan a seguir luchando cada día. Y cada uno tiene las suyas propias y debe valorarlas enormemente, porque no hay mejor regalo que alguien que esté siempre cuando lo necesitas.
A veces son las manos de nuestra pareja o de nuestros padres o las de un amigo incondicional. Pero eso no es importante, lo importante es que sepamos apoyarnos en ellas, dejarnos sujetar.
Para quien tiene un hijo con discapacidad no son necesarias, son imprescindibles. Todo camino es mucho más llevadero si alguien va a nuestro lado.
Hay quien tiene la suerte de tener muchas y hay madres y padres que cuentan con una mano tan generosa y grande que puede ayudarlos a todos. Y ese es el caso, como dice Inma, de la Gran-ma, de nuestra Carmen. Ella ha dedicado su vida a tender la mano a otras madres y padres que lo necesitaban. Incansable, incombustible y única. Ojalá haya otras muchas Cármenes por ahí tendiendo las manos a otras familias.
14 de enero de 2011
Compañeros
Una bonita palabra, como me dijo un día Inma. Y cuando es verdad... mucho más. Yo tengo la gran suerte de tener unos compañeros estupendos, que no sólo me acompañan en el trabajo, sino cuando lo necesito. Pasamos momentos de risas, pero también compartimos los tristes. Y tengo siempre la tranquilidad de que están cuando los necesito.
Me ayudan a ver la vida desde otro prisma, valorando lo que de verdad es importante. Cada vez estoy más convencida de que, lo que nos vamos a llevar de este mundo es el cariño de los demás y yo sé que voy con la maleta cargada del suyo.
Me encantan como personas, pero también como profesionales. Dedicándonos a lo que nos dedicamos es importante tener una calidad humana y ellos la tienen de sobra. Yo les digo algunas veces que han nacido para esto, que este trabajo es difícil pero agradecido y que lo que te aporta es una gran satisfacción de saber que estás haciendo algo por los demás. Ellos lo saben.
Cruzo los dedos por tenerlos mucho tiempo a mi lado y, si la vida les da una oportunidad mejor, seguir contando con ellos como amigos y sabiendo que puedo tender la mano y encontrar la suya. Y sé que es y será así, porque algunos de ellos ya lo han hecho.
Qué suerte, de verdad.
Me ayudan a ver la vida desde otro prisma, valorando lo que de verdad es importante. Cada vez estoy más convencida de que, lo que nos vamos a llevar de este mundo es el cariño de los demás y yo sé que voy con la maleta cargada del suyo.
Me encantan como personas, pero también como profesionales. Dedicándonos a lo que nos dedicamos es importante tener una calidad humana y ellos la tienen de sobra. Yo les digo algunas veces que han nacido para esto, que este trabajo es difícil pero agradecido y que lo que te aporta es una gran satisfacción de saber que estás haciendo algo por los demás. Ellos lo saben.
Cruzo los dedos por tenerlos mucho tiempo a mi lado y, si la vida les da una oportunidad mejor, seguir contando con ellos como amigos y sabiendo que puedo tender la mano y encontrar la suya. Y sé que es y será así, porque algunos de ellos ya lo han hecho.
Qué suerte, de verdad.
1 de enero de 2011
Los mejores deseos para un nuevo año
Empecemos el año con nuevas fuerzas, porque dicen que del ánimo dependen mucho las cosas buenas que nos pasan y "por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes".
Espero que este 2011 nos traiga muchos buenos momentos y mucho valor, para saber disfrutarlos.
Espero que este 2011 nos traiga muchos buenos momentos y mucho valor, para saber disfrutarlos.
28 de diciembre de 2010
Supermamá
Existen personas que son extraordinarias, no hay duda. Yo conozco muchas, pero hay una en concreto (y ella sabe de quién hablo) que me sorprende cada día que pasa.
La vida no le ha dado ni un respiro desde que nacieron sus hijos. Vive dedicada a ellos. No se rinde. A veces no sé de dónde saca las fuerzas, pero las saca y sigue adelante.
No se enfrenta a un problema, sino a dos y diferentes. Y en vez de instalarse en la pena y la angustia, hace lo que debe hacer, aprende a sobrevivir a cada reto, a cada dificultad. Y también sabe disfrutar de las alegrías y hacer reír a los que la rodean.
Es fácil trabajar con ella, se deja aconsejar, aprende todo lo que le enseñas, es inteligente y busca estrategias para el día a día. Yo aprendo mucho de ella.
No quería dejar de decirle todo esto, porque sé que ha pasado por un momento muy difícil y, aún así, continúa luchando.
La vida no le ha dado ni un respiro desde que nacieron sus hijos. Vive dedicada a ellos. No se rinde. A veces no sé de dónde saca las fuerzas, pero las saca y sigue adelante.
No se enfrenta a un problema, sino a dos y diferentes. Y en vez de instalarse en la pena y la angustia, hace lo que debe hacer, aprende a sobrevivir a cada reto, a cada dificultad. Y también sabe disfrutar de las alegrías y hacer reír a los que la rodean.
Es fácil trabajar con ella, se deja aconsejar, aprende todo lo que le enseñas, es inteligente y busca estrategias para el día a día. Yo aprendo mucho de ella.
No quería dejar de decirle todo esto, porque sé que ha pasado por un momento muy difícil y, aún así, continúa luchando.
Creo que es un ejemplo, sin duda, para todas aquellas madres que tienen un hijo con discapacidad. Una supermamá a la que le queda mucho todavía por hacer. Estoy segura de que sabrá hacerlo y lo hará muy bien.
Y, como hemos hablado tantas veces, lo importante es vivir cada día. No tenemos bola de cristal para saber qué pasará mañana, pero el mañana depende de lo que hagamos hoy.
4 de diciembre de 2010
Las margaritas de mi madre
A mi madre le encantaban las margaritas. Recuerdo que, cuando llegaba la primavera, salía a andar al campo, se traía un ramo de margaritas silvestres a casa y las ponía en un jarrón, cuidándolas como si hubiesen sido un regalo. Una flor tan sencilla... estaba hecha para ella. Mi madre nunca necesitó grandes cosas, no le gustaban las joyas y jamás pidió nada para ella. Vivió una vida sin lujos, teniendo que trabajar para sacarnos adelante. Si algo la definía era su fuerza de voluntad y su generosidad. Murió como vivió, sin molestar a nadie, sin quejarse. No pasa un día que no la recuerde. Tenía razón, como siempre, cuando me decía "cuando no esté me echarás de menos y valorarás lo que es una madre". Ahora que yo también lo soy y que no la tengo a mi lado, sé que se puede dar todo por un hijo. Y mi trabajo me lo demuestra cada día. Cada una de las madres que conozco viven dedicadas a sacar adelante a sus hijos, con la dificultad añadida de enfrentarse al mundo de la discapacidad. Ser madre no es nada fácil, sin embargo puedes contar siempre con la referencia de esa persona que lo dio todo por ti con la única finalidad de hacerte feliz.
Ante todo, hay que ser fuertes. La vida no deja de ser siempre una aventura que hay que superar.
Ante todo, hay que ser fuertes. La vida no deja de ser siempre una aventura que hay que superar.
2 de diciembre de 2010
Madres valientes
Empiezo este blog preguntándome si seré capaz de llevarlo adelante. Últimamente pienso mucho en la fuerza de voluntad y en lo importante que es para el día a día de cualquier persona, pero quizás más para las madres y los padres que tienen un hijo o una hija con una discapacidad. Por ellos empiezo este blog y por ellos intentaré ponerle toda la voluntad. Ellos se la ponen cada día al levantarse, desde el momento en que sus hijos despiertan y tienen que vestirlos, darles de comer, llevarlos al cole y enfrentarse al mundo... Como todos los padres del mundo, tienen la tarea de educarlos y de darles todo el cariño necesario para que se conviertan en personas autónomas, que puedan valerse por sí mismas. Pero, para ellos el esfuerzo se multiplica, a veces por 3 o a veces por 1.000, dependiendo de cada caso.
Todas y cada una de las madres que me conocen y me piden a veces una mano para que les ayude... todas me aportan algo a mí, como persona, como profesional y como amiga.
Espero poder seguir ayudándolas, a ellas y a otras muchas durante mucho tiempo.
Allá vamos...
Todas y cada una de las madres que me conocen y me piden a veces una mano para que les ayude... todas me aportan algo a mí, como persona, como profesional y como amiga.
Espero poder seguir ayudándolas, a ellas y a otras muchas durante mucho tiempo.
Allá vamos...
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